Artist Spotlight: David Temchulla

David Temchulla was born and raised in Denver, Colorado. He lives and works in NY. His work combines interactive technology with organic materials, exploring the spaces between the art object and lived experience. He holds a BFA from the School of the Art Institute of Chicago and an MPS from the New York University Interactive Telecommunications Program. This year, David participated for the first time in our CAMPO Artfest. Perplexed by the practice of cloning horses for polo matches, and inspired by the Uruguayan rural setting of Garzón, the artist used machine-learning technology to generate artificial images of horses that explore today’s inextricable relationship between the organic and the inorganic. Days prior to Artfest, David moved to Garzón and explored the nearby surroundings. He collected organic materials which he then juxtaposed with his photographs of horses in an intricate installation within one of the uninhabited taperas of our town. 

ABOUT SAME/SAME (2019)

In 2006 Argentinian polo player Adolfo Cambiaso’s most prized horse, Aiken Cura, broke his leg on the field of play. A fatal injury, Cambiaso was forced to euthanize the stallion, but not before saving several of his skin cells that would be needed to bring Cura back to life. Four years later, in collaboration with Crestview Genetics that licensed the cloning technology used to create Dolly the sheep, this dream became a reality when Cura’s cells were used to create three identical replicas. Since then, Cambiaso has gone on to clone his other fabled mare Cuartetera over a dozen times. In 2016, Cambiaso’s team won the prestigious Campeonato Argentino Abierto de Polo, with Cambiaso riding six genetically identical Cuartetera clones. Polo – the ancient “game of kings” – has found itself on the frontier of cloning technology.

The horse is by excellency the most symbolic animal of Uruguay. Immortalized in the national coat of arms, it has been endlessly depicted in the visual construction of the country’s history–independence wars, economic development in agriculture, and cultural parades. Yet while the horse is inextricably linked to the country’s shared conscious and rural landscape, it is not native to this region. Introduced to the Río de la Plata by Spanish conquistador Pedro de Mendonza in the sixteenth century, the Iberian horse adapted to the more template pampas of the region, evolving physically and genetically into the Criollo breed. This new breed roamed free around the Southern plains and it is believed to have first been domesticated by the native populations of América–in Uruguay, by the Charrúas. 

Fast forward, the Criollo horse has been subject to selective breeding and increasingly ‘improved’ for farming and racing. In an era marked by the rapid advancement in technology, the cloned horses of Cuartetera represents a new paradigm manifested by the virtual and inorganic. In SAME/SAME hundreds of images online of Cuartetera and its clones have been collected and run through a Deep Convolutional Generative Adversarial Network (DCGAN). This deep learning architecture analyzes the genetic makeup of these images and then attempts to create duplicate images based on the data from the original training set. The final result is a series of entirely new images of Cuartetera as seen by computer vision and artificial intelligence,  addressing the changing status of the image and our reality in an increasingly automated world. 

David Temchulla’s installation may appear dystopian to the viewer as we try to grapple with the new genetic technologies applied to animal eugenics, albeit these are very much grounded in contemporary practices. Yet this piece is also trigger to consider at a broader stage the perplexing–and subordinating–relationship between humans and animals–even when it comes to an animal such as the Criollo horse which has been engraved in our minds as a symbol of liberty and nature.

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David Temchulla nació y se crió en Denver, Colorado. Vive y trabaja en Nueva York. Su trabajo combina la tecnología interactiva con materiales orgánicos, explorando los espacios entre el objeto de arte y la experiencia vivida. Tiene un BFA de la Escuela del Instituto de Arte de Chicago y un MPS del Programa de Telecomunicaciones Interactivas de la Universidad de Nueva York. Este año, David participó por primera vez en nuestro CAMPO Artfest. Perplejo por la práctica de clonar caballos para los partidos de polo, e inspirado por el entorno rural uruguayo de Garzón, el artista utilizó la tecnología de aprendizaje por máquina para generar imágenes artificiales de caballos que exploran la inextricable relación actual entre lo orgánico y lo inorgánico. Días antes de Artfest, David se mudó a Garzón y exploró los alrededores cercanos. Recogió materiales orgánicos que luego yuxtapuso con sus fotografías de caballos en una intrincada instalación dentro de una de las deshabitadas taperas de nuestro pueblo.

En 2006, el caballo más preciado del polista argentino Adolfo Cambiaso, Aiken Cura, se rompió la pierna en el campo de juego. Una lesión fatal, Cambiaso se vio obligado a practicar la eutanasia a su caballo, pero no sin antes salvar varias de las células de su piel que serían necesarias para devolverle la vida a Cura. Cuatro años más tarde, en colaboración con Crestview Genetics que licenció la tecnología de clonación utilizada para crear la oveja Dolly, este sueño se hizo realidad cuando las células de Cura se utilizaron para crear tres réplicas idénticas. Desde entonces, Cambiaso ha clonado más de una docena de veces a su otra yegua legendaria, Cuartetera. En 2016, el equipo de Cambiaso ganó el prestigioso Campeonato Argentino Abierto de Polo, con Cambiaso montando seis clones genéticamente idénticos de Cuartetera. El polo – el antiguo “juego de reyes” – se ha encontrado en la frontera de la tecnología de la clonación.

El caballo es por excelencia el animal más simbólico del Uruguay. Inmortalizado en el escudo nacional, ha sido representado sin cesar en la construcción visual de la historia del país: guerras de independencia, desarrollo económico en la agricultura y desfiles culturales. Sin embargo, aunque el caballo está inextricablemente vinculado al paisaje rural y consciente compartido del país, no es nativo de esta región. Introducido al Río de la Plata por el conquistador español Pedro de Mendonza en el siglo XVI, el caballo ibérico se adaptó a la pampa más templada de la región, evolucionando física y genéticamente hacia la raza criolla. Esta nueva raza vagaba en libertad por las llanuras del sur y se cree que fue domesticada por las poblaciones nativas de América, en Uruguay, por los charrúas.

Rápidamente, el caballo criollo ha sido objeto de una crianza selectiva y cada vez más “mejorado” para la agricultura y las carreras. En una época marcada por el rápido avance de la tecnología, los caballos clonados de Cuartetera representan un nuevo paradigma que se manifiesta en lo virtual e inorgánico. En SAME/SAME se han recogido cientos de imágenes en línea de Cuartetera y sus clones y se han ejecutado a través de una Red Generativa Adversarial Convolucional Profunda (DCGAN). Esta arquitectura de aprendizaje profundo analiza la composición genética de estas imágenes y luego intenta crear imágenes duplicadas basadas en los datos del conjunto de entrenamiento original. El resultado final es una serie de imágenes completamente nuevas de Cuartetera, vistas por  ordenador e inteligencia artificial,  abordando el estado cambiante de la imagen y nuestra realidad en un mundo cada vez más automatizado. 

La instalación de David Temchulla puede parecer distópica al espectador mientras intentamos lidiar con las nuevas tecnologías genéticas aplicadas a la eugenesia animal, aunque éstas están muy arraigadas en las prácticas contemporáneas. Sin embargo, esta pieza también nos lleva a considerar en una etapa más amplia la perpleja -y subordinada- relación entre humanos y animales -incluso cuando se trata de un animal como el caballo criollo que ha sido grabado en nuestras mentes como un símbolo de libertad y naturaleza.